domingo, 12 de junio de 2011

La fuga del caracol

No deja de ser irónico que la única mascota que se haya escapado de mi casa sea un caracol. Cuando era pequeña creía que nuestro antiguo gorrión también había alzado el vuelo, hasta que un día descubrí que mis padres me habían ocultado su fallecimiento por ingesta accidental masiva de humo de Ducados. 
El caracol vivía en una pecera ubicada en el lavadero, que daba al patio de casa. Si bien desde allí se podía ver el cielo, parece ser que el molusco sabía que la verdadera salida no la encontraría siguendo el rastro inmediato del viento. Así, tuvo la determinación de salir de la pecera y babear sistemáticamente la cocina, el pasillo, todo el salón y, por fin, la terraza, por donde pudo salir al exterior. 
Fue mi madre quien notó su ausencia. Durante unos minutos estuvo siguiendo el rastro brillante que el caracol había ido dejando a su paso, con la esperanza de encontrarlo en algún punto del camino, hasta llegar a la fachada del edificio por donde finalmente había alcanzado su libertad. Cuando me lo dijo, pensé que se trataba de una broma o de otra artimaña para no confesarme una trágica muerte por aplastamiento. Sin embargo, con mis propios ojos seguí el hilo incansable, desde la pecera transparente hasta los barrotes de la terraza, pasando por la pared que quedaba tras el televisor del salón. Durante mucho tiempo la casa no se blanqueó y la prueba de la fuga del caracol siguió presente en nuestras vidas. 
Cómo es posible que nadie en casa se diera cuenta de cómo el caracol escapó, sigue siendo actualmente un bonito misterio. Seguramente tardó más de un día en completar la hazaña, pero aun así pasó desapercibido. 
Y hoy en día, cuando algo me parece imposible, aún acudo a su recuerdo. 

2 comentarios:

Toshiyano dijo...

xDD Buenísmo :)

Parece casi un chiste que el caracol lograra su objetivo, pero fíjate, la determinación lo hizo conseguirlo. Es un ejemplo que siempre deberemos tener presente. ¡Nuestro amigo Don Caracol nos ha dado esperanza! :)

Ada dijo...

Realmente parece un chiste, lástima que no tenga pruebas gráficas de que realmente pasó.

Para que luego nos quejemos... Si tuviéramos que arrastrarnos durante más de un día para ser libres, más de un humano se quedaba en la pecera :)